lunes, 10 de noviembre de 2008

QUE ES MEDITAR ?




La meditación es un estado profundo de conciencia que se alcanza al acallar los
pensamientos y concentrarse. Es un viaje al centro de nuestro ser, un proceso tan
perfectamente natural que no tenemos que aprender a meditar; más bien tenemos que
desaprender los hábitos y actitudes que no permiten que experimentemos nuestro estado
natural de conciencia más expansiva. Simplemente necesitamos acallar nuestra mente
inquieta, que como una radio con estática, es un obstáculo para que escuchemos
claramente nuestra "programación" natural.

Los estados de meditación profunda llegan
automáticamente cuando nos desprendemos de las capas de tensión y apegos que nos
impiden ser más conscientes.
La meditación, como la ciencia, está basada en la experimentación. En vez de
adoctrinarnos con dogmas rígidos, nos dice, “Prueba esto y observa cuáles son los
resultados”. La Ciencia descubre verdades de la naturaleza, la meditación nos permite
descubrir verdades a cerca de nuestra propia naturaleza.

Como la consciencia no puede ser observada con exactitud desde fuera de sí misma,
debemos encontrar una forma en la que la consciencia pueda observarse a sí misma. De
hecho, una buena definición de la meditación es la auto-observación. Cuando medites,
adopta los métodos del científico; tus herramientas, en lugar de ser el microscopio u
osciloscopio, son la concentración y la intuición.

La meditación no consiste en reflexionar sobre pensamientos profundos; al
contrario, la meditación auténtica empieza cuando los pensamientos terminan. Para
progresar en la meditación debemos dejar a un lado la tendencia a buscar solución a
problemas, el preocuparse y hacer planes, el reaccionar y el juzgar. Cuando estamos meditando necesitamos abandonar el pasado y el futuro.

La meditación no es pasiva, requiere energía y compromiso, pero no es tampoco
un trabajo físico. En la meditación debes usar el esfuerzo de forma opuesta a lo que
estás acostumbrado. Tu “esfuerzo” debe emplearse en relajarte más profundamente
hasta que abandones la tensión de los músculos y los pensamientos. Por encima de todo,
la meditación requiere tu atención completa.

La meditación no es permitir que la mente se sumerja en el estado subconsciente o
que flote en sueños agradables. Es un estado de energía elevada y de una consciencia
extraordinaria. Si al final de la meditación no sabes qué pasó, es porque realmente no estuviste meditando. La meditación te eleva por encima de los sueños del subconsciente
y de la agitación mental del consciente, te pone en contacto con el estado de la
Superconsciencia despierta, aguda e intuitivamente certera. Las percepciones profundas
llegan desde el estado superconsciente, no de la mente consciente. Cuando llegamos a
relajarnos tan profundamente que somos capaces de interiorizar la energía de los
sentidos, la mente se enfoca y un tremendo flujo de energía se despierta. Esta energía
tan intensa nos eleva al superconsciente, donde nuestros poderes intuitivos están
totalmente despiertos, en el superconsciente llegamos a percibir realidades que jamás
habíamos soñado.

Aunque la meditación es un proceso continuo, se puede decir que tiene tres etapas:
relajación, interiorización y expansión. Para exponerlo de una forma sencilla
podríamos decir que el proceso de la meditación puede describirse como: a) relajación
del cuerpo y de la mente, b) concentración, únicamente con intención, en el objeto de la
meditación y c) expansión de la sensación de identidad con ese objeto hasta darte cuenta
de tu unidad con toda la creación.

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